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martes, 28 de junio de 2011

¡¡Las fiestas del pueblo ya han "comenzao" Riau riau...!!

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Ayer hemos tenido una reunión familiar para celebrar el cumpleaños de alguien muy querido para mí y me ha venido a la mente aquellas reuniones de cuando éramos pequeños y llegaban las fiestas del pueblo.


Como en casi todos los pueblos las fiestas comenzaban en mi caso a principios de verano. Antes se empezaban a preparar unos cuantos días antes. Recuerdo a mi abuela y a mi tía hacer pastas caseras en un horno antiguo de leña, apartado de la vivienda, yo amasé alguna de ellas y las metía en el horno como si de un juego se tratase. El olor que empezaba a desprender cuando se estaban haciendo aun lo recuerdo, se te hacía la boca agua, y de vez en cuando iba a ver si ya estaban hechas.
También se mataban unos pollos caseros que luego les metían en agua hirviendo y mi abuela me sentaba al lado de ella para que la ayudase a quitarles las plumas, allí me veis tirando de las plumas y dejando al pobre pollo en cueros ¡¡Que mal olían!! Pero me hacían sentirme mayor porque me dejaban ayudarles...

El día de la fiesta nos íbamos para el pueblo con nuestras mejores galas, por supuesto, había misa (todas las celebraciones en aquellos años empezaban igual, con una misa) y después baile vermouth, que era un baile antes de ir a comer. Allí se reunía todo el pueblo al ritmo de la música, muchas veces con un tamboril, una dulzaina, una pandereta y poco más. ya empezaba a coger gustillo a lo del baile.

Cuando terminaba nos íbamos a comer y recuerdo entrar en casa y ese olor a la comida de mi abuela..., era diferente a la de la mía,¡¡Gloria bendita!! Como decía ella. Nos reuníamos todos entorno a la mesa, éramos tropecientos, y siempre había mucha alegríay mucho ruido,  y con los postres no podían faltar las canciones. Mi abuelo cantaba como los ángeles y con una botella de anís, de esas arrugadas y con dos cucharas marcaba el ritmo de la música, era suficiente para empezar a cantar. Allí cantábamos todos supiéramos o no.


Por la tarde nos juntábamos todos los niños para jugar y por la noche empezaba el baile, jotas  y pasodobles es lo que más tocaban. Como bailaban la jota mis abuelos, sobre todo él era bien mayor y aun recuerdo que la energía no le faltaba ,yo me quedaba embobada viendo como se movían de un lado para otro e intentando hacer lo mismo, como bien podeis suponer, no lo ocnseguía.

Ese día nos dejaban acostarnos tarde y eso lo hacía aun más especial, ya que éramos unos niños y claro está siempre estábamos pronto en la cama.

Al día siguiente siempre nos despertaba el gallo cantarín con su kikiriki, en la ciudad eso no pasaba y a mí siempre me hacía gracia oír como cantaba el gallo aun que yo jamás me acerqué a él me daba mucho miedo y en cuanto le veía me encerraba en casa. Y comenzaba otro día de fiesta que era bastante similar al anterior.

Ahora sigue habiendo fiestas de pueblo y en esencia siguen siendo lo típico: la misa, la comida, el baile, pero ni las comidas son igual, ni los bailes tienen ese sabor de antes, ahora la juventud quiere otra cosa: discotecas móviles, botellones y quedarse sin dormir toda la noche, llegar a casa de madrugada y dormir toda la mañana.

 Que le vamos a hacer las cosas cambian y progresan dicen, pero, ¿Ese progreso es a mejor?




Ahora si me permitís, acabo de recibir otro premio de un gran escritor, que espero vayáis a fisgotear su blog, tiene una sensibilidad especial para lo que hace y aquí me tenéis recibiendo un premio de su parte, que solo escribo con el corazón, nunca fui de letras lo mío eran los números, y me metí en este mundo no sé muy bien como, pero en el que me encuentro feliz gracias a todos vosotros.
Ese gran escritor es Julio Díaz-Escamilla con su blog "HABLAPALABRA" que puedo decirte, como bien te comenté GRACIAS es poco, haces que cada día tenga ganas de superarme y de aprender de todo este mundo que me rodea y dejar un granito de arena por si le sirve a alguien.
Julio tiene otro blog que es todo poesía ahí nos abre su corazoncito y nos dice tanto en tan poco que nos hace reflexionar en como esos latidos que oímos constantemente tiene diferentes sonidos. ¿Quieres oírlos? solo tienes que ir a "A VIVA VOZ" y comprobarlo, luego me lo comentas a ver qué sonido es el vuestro.


Aquí os dejo un pedacito de estos premios para todos los que entráis a visitarme, hacerme un favor llevároslo para vuestra casa, me sentiría muy orgullosa si así lo hicierais, cuando vaya de visita tendríais un pedacito de mi. Gracias por hacerlo.


Quisiera añadir en esta entrada el premio que me dio mi amiga Natalia Ortiz con su blog "La magia de las palabras" y que aunque ya tenía publicada esta entrada quiero hacerla un hueco para agradecérselo y decirla como dije antes a Julio me haces muy feliz y lo recibo con la mejor de mis sonrisas que es lo mejor que sé hacer, sonreír a todas las personas que me aportan ese zozobra y esa alegría. Gracias Natalia. Pasar por su casa y veréis todo lo que os aporta:)

martes, 21 de junio de 2011

¡¡¡Quiero reírme!!!


Hoy quiero que sea un día especial  y quiero que recuerdes la última vez que te reíste hasta tener agujetas al día siguiente.

¿Te acuerdas lo que nos reíamos de pequeños?
Simplemente con tirar una piedra ya te hacía gracia como rebotaba, el sonido especial de un claxon te hacía sonreír, las caras que ponía tu amigo haciendo cosas raras, la vecina del quinto cuando cantaba que te dañaba los oídos, los dibujos animados que con caerse el Pato Donald reías a mandíbula abierta, o lo hacías por el simple hecho de hacerlo sin motivo alguno.
A medida que íbamos creciendo la risa iba disminuyendo, y las cosas que te hacían gracia también.
Yo he sido una persona de risa fácil, mi época de instituto fue tremenda respecto a eso, recuerdo reírme muchísimo, siempre le sacaba el chiste a todo y había unos cuantos compañeros que tenían el don de hacernos pasar unos ratos inolvidables.

Quiero proponeros algo muy sencillo y al mismo tiempo difícil, porque los recuerdos se van quedando ahí, y muchas veces no eres consciente de que están. Quisiera que mientras me estás leyendo tu mente se vaya a años atrás y recuerdes una anécdota de tus años de colegio o de instituto en la cual no pudieras dejar de reírte y que tu cuerpo te doliera por ello.
¿Quieres recordar conmigo? A mí me encantaría que lo hicieras, así podríamos tener un día especial en el cual nos riamos y hagamos que se nos olviden las penas por un momento.
 
Yo recuerdo un día de instituto, era mi primer curso, 14 años tenía, que llegamos a clase y uno de mis compañeros empezó a jugar con el balón y mira por donde le dio al encerado, era enorme de pared a pared y este se derrumbó, cayó al suelo con un ruido tremendo y todos nos quedamos helados, el polvo de la tiza acumulada empezó a sentirse por la clase.
¿Qué hacemos? - Empezamos a decir todos. La que nos va a caer. Venga vamos a ponerlo en su sitio, entre los nervios de ponerlo como estaba, que casi no podíamos con él, nos entró un ataque de risa, que no nos dejaba hacer nada. Al final lo conseguimos y dejamos todo como estaba.
Llega el profesor de francés, una persona encantadora, y al entrar se encuentra con una nube impresionante de polvo de tiza, todos en serio, casi sin respirar, y pregunta: ¿Qué ha pasado aquí? y de repente todos nos ponemos a reír como locos, el delegado se levanta para decirle algo y es imposible, se convirtió en una persona tartamuda de risa, pero es que ninguno podíamos hablar, nos calmamos y cuando el sufrido profesor volvió a preguntarnos otra vez lo mismo un ataque de risa que era imposible frenarlo de ninguna manera, hasta que el propio profesor se contagió y se unió a nuestro clan.
El ruido que hacíamos debía de ser increíble, porque llegó otro profesor a ver qué pasaba y el nuestro fue incapaz de decírselo, el ataque de risa era tan contagioso que no podía hablar dos palabras seguidas. Le decía: ¿Todo bien? y lo único que podía hacer era decir si con la cabeza, así que se marchó y allí nos dejó, tirados literalmente por el suelo, llorando  de la risa, agarrando el estómago porque se nos salía del sitio.
Después de un buen rato fuimos calmándonos y lo que hizo fue sacarnos al patio, nos sentamos en la hierba y nos relajamos y poco a poco volvimos a ser nosotros, estábamos agotados, y por supuesto ese día no tuvimos clase de francés, tuvimos una de risoterapia que en aquella época no sabíamos ni que existía.
 
Así que si te apetece pasar un buen rato riéndonos, te incito a que me dejes tu testimonio ¿Serás capaz de hacerlo sin una sonrisa en los labios? ¿Hay algo mejor que reírse?

Gracias de antemano a aquel osado que quiera hacernos pasar un día especial

viernes, 17 de junio de 2011

Muchas gracias 40añera

El hecho de decir simplemente gracias no llena todo lo que quiero decir al recibir este premio 40añera.

Imagínate que soy una niña que le dan una golosina, cuando se la dan, la cara de sorpresa es digna de ver, lástima que está sola en ese momento y no lo pueda ver nadie, pero la sorpresa hace que se agrande sus enormes ojos y su sonrisa sea como una enorme figura dibujada en su cara.
Cuando abre la golosina y empieza a saborearla, las papilas gustativas hacen que sienta como un pequeño escalofrío de placer que dura hasta que llega el final de ella.
Al terminarla el palo queda en sus manos y lo guarda como si de un gran tesoro se tratase.
Se lo cuenta a los demás niños lo que ha sentido y al hacerlo siente un poquito de vergüenza por haber sido solo ella la que saboreaba de esa manera increíble la golosina.

Así que solo gracias no creo que sea la respuesta acertada, me quedo con esta golosina para poder saborearla poquito a poquito.

Como los requisitos eran tres, los dos primeros ya los he hecho:

1º-Agradecer a quién nos lo dio

2º.  Escribir un post sobre ello

Y voy por el tercero que es entregarlo a doce blogs más y aquí es donde empiezo a repartir mis golosinas, aunque es muy difícil hacerlo equitativamente, yo quiero que os quedéis con un trocito cada uno de los que pasáis por mi casa, porque me encanta recibiros y espero que os sintáis agusto en ella.
He decidido daros a conocer otros blogs diferentes a los que di en mi anterior premio para que  este mundo desconocido y  apasionante llegue a la mayor gente posible, mi primer premio me lo dieron recién llegada aquí, y me sentí inmediatamente unida a todos los blogueros.

Gracias a todos.

Estas personas son:

Ricardo Montes y su "Ricardo Montes. Fotoblog"

Acróbata y su ".........acróbata........."

Marina y su "...EN EL UMBRAL DE LA NOCHE"

Luismi y su "168 CAFé DEL SWING"

Fayna y su "Bajando se sube al cielo"

Una soñadora más y su "Cartas que nunca leerás"

David C. y su "CINE PARA USAR EL CEREBRO"

Maru y su "CONVERSANDO..."

Adriana Alba y su "Descubriendo Nuestro Interior"

Julio y su "EL HUMOR DE JULIO"

Syd y su "Syd one of these days..."

María Eugenia y su "Mandalas, Espacio Abierto"

David y su "MAYÉUTICA INTERIOR, NO MÁS"

María y su "EL SACO DE MIS PENSAMIENTOS"

Creo que me he pasado del número que me dijeron pero estaré perdonada.

Si tenéis un ratito y queréis fisgonear a estos amigos blogueros que les he traspasado mi premio, aquí os dejo sus enlaces, gracias de nuevo.

lunes, 13 de junio de 2011

Generación SISI

Yo pertenezco a la época del SISI.


P
or situarnos un poco en el tiempo he retrocedido hasta el día 25 de Junio del año 1984, acababa de terminar mis estudios de Formación Profesional un viernes y empecé a trabajar el lunes siguiente. Tenía una ilusión exagerada. Encima iba a trabajar en lo que me gustaba, en la profesión que había elegido y en la que estuve toda mi vida laboral. Me sentía nerviosa, torpe, sin saber qué hacer, aun no había cumplido los 20 años y empezaba toda una odisea para mí.
Nunca había estado sin hacer nada, vagueando un tiempo, o pensando que hacer, nunca. Cambié mis estudios de BUP a los de FP y antes de terminar me puse a buscar trabajo, lo cual, como ya he dicho lo conseguí.

En mi casa o se estudiaba o se trabajaba, SI o SI, o las dos cosas como yo hice durante una etapa anterior, estudiaba de noche y como tenía todo el día libre trabajé esporádicamente en una tienda. No se concebía tener un hijo viviendo de” la sopa boba”, como decían en aquellos tiempos. Las responsabilidades nos las creábamos nosotros mismos o quizás nos las inculcaban sin que nos diésemos cuenta. Nuestra meta era trabajar para no tener que pedir dinero a nuestros padres e independizarnos y así poder hacer nuestra vida, ya que era otra época y la libertad que teníamos era escasa.
Ahora llega la época del NINI como lo han denominado, ni se estudia, ni se trabaja, ni se quiere tener responsabilidades, ni, ni, ni…

¿No será, que nosotros mismos hemos ayudado a que esto pase? Cuando se les da todo a nuestros hijos, no tienen esa necesidad imperiosa de buscarse la vida para mejorarla, no tienen necesidad de salir de casa porque tienen una libertad diferente, no tienen necesidades porque nosotros mismos no permitimos que las tengan. Hacemos todo lo que la sociedad nos impone aunque no estemos de acuerdo en una gran mayoría de las cosas, pero claro, si no van o si no hacen, son los bichos raros, los que se quedan apartados de este mundo que hemos creado tan poco acertado, según mi opinión.
Voy a echar un capote a estas nuevas generaciones, porque en realidad les han metido a todos en el mismo saco, y eso no es así, es una gran minoría los que consideramos NINIS,  pero que engloban a muchos más por esa pérdida de ilusión, y de no saber dónde está su sitio, aunque estén estudiando o trabajando, se sienten desorientados y sin metas a las que llegar.

Ojalá cambien radicalmente esta sociedad y piensen que están aquí por algo, por tener un futuro y por dejar una huella propia, y que el día de mañana la siguiente generación se sienta orgullosa del legado que les han dejado.


martes, 7 de junio de 2011

Familia poco convencional


M
i historia comienza el mismo día en que nací en el seno de una familia aparentemente normal.
Tengo una hermana mayor que me lleva 7 años, vivía como casi todos los niños en un ambiente de cariño, sin problemas. Pero a medida que iba creciendo notaba que mi familia no era como la de los demás.

Yo no vivía con mi hermana, solamente los fines de semana en casa de mis tíos, y aquí aparezco yo en escena con mis interminables preguntas:

¿Mamá, por qué mi hermana no vive en casa?, ¿Mamá, por qué solo la veo los fines de semana? ¿Mamá, por qué no somos como las demás familias?


Y aquí comienza otra historia:

Mis padres, como muchos en aquella época, emigraron a otra ciudad para poder trabajar y con ellos iba mi hermana, casi siempre enferma y con muchos problemas, el sitio donde vivían mis padres no le iba bien. Entonces mis tíos (que no podían tener hijos) se la traían para aquí de vuelta hasta que se reponía y volvía con mis padres, así durante 7 años. Las circunstancias cambiaron y encontraron trabajo en su ciudad, se trasladaron y aquí nací yo. Mi madre estaba muy agradecida a su hermana que la hubiese ayudado tanto con su hija y sus enfermedades, que al no poder tener hijos( para mi tía, mi hermana era como una hija), tomaron la decisión más difícil de su vida, decidieron que se quedara a vivir con ellos.

Con todo esto empieza mi danza semanal, para mi todos los sábados y domingos eran fiesta, nos trasladábamos a casa de mis tíos y yo tenía hermana de fin de semana, lo recuerdo con un cariño especial, éramos una gran familia reunida a comer y cenar y recibiendo por parte de ellos exactamente el mismo cariño que daban a mi hermana, nunca vi algo diferente y pasé a convertirme en su segunda hija. Mi madre era feliz viendo a su hermana que tanto la había ayudado en su vida en todos los aspectos, disfrutando en cada momento  del ambiente familiar que habíamos creado tan poco convencional. Para mí era normal todo,  lo había vivido siempre así.

Quizás hay personas que no entiendan esta situación, esa" renuncia" por parte de mi madre y ese dolor tan profundo que podría sentir al estar relativamente lejos de su hija, pero siempre cerca.

Ahora como adulta que soy, analizo todo y solamente me sale una palabra: "AMOR" con mayúsculas, eso es lo que me han inculcado desde que nací, me he sentido querida siempre por mis padres, por mis tíos, por mi hermana.

Tenemos una unión especial, aparte de hermanas, sentimos otro lazo diferente que por mi parte no sabría explicar con palabras. Somos unas auténticas afortunadas, tenemos dos padres y dos madres que se han preocupado por nosotras y por nuestros hijos "SIEMPRE".


Toda la vida escuchamos de boca de mi madre decirnos:
 Yo soy vuestra madre y si un día falto, jamás dejéis de lado a vuestros tíos, quererlos como lo que demuestra ser, vuestros otros padres. Así que ya puedes estar tranquila mamá donde quiera que estés, estamos cumpliendo tu deseo y lo haremos siempre...

¿Podría existir en este mundo que vivimos hoy en día, llenos de egoísmo, una familia tan poco convencional? Creo que iba a ser un poco difícil, lo que sí tengo muy claro, es que estoy muy orgullosa de la mía y que todos estos valores repercutan en la generación que nos sigue.

He querido homenajear por el día que hubiese sido su cumpleaños a una gran SEÑORA a una gran DAMA a una gran PERSONA:
                                                   
                                                              A MI MADRE


martes, 31 de mayo de 2011

¡¡¡ Había una vez...un circo !!!


Que alegraba siempre el corazón...


No me acuerdo exactamente los años que tenía, unos 7 u 8, pero de lo que si me acuerdo es de las sensaciones que tuve cuando fui por primera vez.

El circo solamente venía a mi ciudad en las fiestas de San Juan y San Pedro, como un espectáculo especial, claro está todos los niños queríamos ir, aquello era inusual y nos pasábamos todas las fiestas diciendo a nuestros padres:

                                          ¡¡Quiero ir al circo!!
  
      
Y un año lo conseguí; era una carpa enorme, nunca había visto nada así y solo el hecho de entrar ya parecía que estabas en otro mundo con todas esas sillas alrededor de la pista, y esa cantidad de gente que iba entrando, lo hacía cada vez más excitante, con mi mente de niña estaba ilusionadísima..

Comenzó el gran espectáculo y empezó a salir mucha gente, personas que volaban por el cielo ¡¡Que miedo!! Me acurrucaba a mis padres mirando de reojo y cerrando un poco los ojos por si se caían, cuando oía que la gente aplaudía, volvía a abrirlos, el susto había pasado. Los malabaristas que hacían cosas muy raras con objetos, los mantenían en el aire sin caerse, hacía que mantuviese la boca abierta sorprendida de esa magia que desprendía; todo esto con las consiguientes preguntas:

¿Por qué no se cae papá?  ¿Son mágicos?




Personas que andaban en unas bicicletas muy, muy grandes y otras muy pequeñitas con una sola rueda ¡¡Y no se caían!! Esos ojos que todo lo querían ver y saber  hacían que cada vez estuviera más entusiasmada y contenta. Y llegaron los animales: unos enormes elefantes (era la primera vez que veía uno).

¡¡Mira mamá que grandes!!   ¡¡Huele muy  mal!!   ¿Y por qué tiene esa nariz tan grande?   ¿Y por qué pisan tan fuerte?


Solo hacía que preguntar una y otra vez, los nervios no me dejaba parar en la silla.
 Y entraron los tigres y los leones, pusieron una jaula y les metieron allí, otra vez tenía miedo me agarré al brazo mi madre y no la soltaba, esos gruñidos tan raros que emitían, esas bocas abiertas, esas zarpas, y una persona sola delante de ellos con un látigo que no dejaba que se acercasen a él, hubo un momento que dejó el látigo y abrió la boca de un león y el domador metió su mano en su boca.

¡¡Que se lo va a comer!!   ¡¡Saca la mano!!


Al final todo acabó bien, ni se comió la mano del domador ni le arañó, ni nada, menos mal, había pasado el susto. Mi corazón estaba a mil, eran muchas emociones juntas y pasaba del entusiasmo al miedo en segundos. Pasaron muchos más espectáculos, dejándome asombrada cada uno.
Y llegó lo que más esperaba ¡¡Los payasos!! Eran muchos e iban vestidos muy raros, con prendas grandes y de muchos colores, unas pelucas rizadas y una nariz redonda roja, la cara pintada con una sonrisa muy, muy grande. Decían muchas cosas  que nos hacían reír, y seempujaban unos a otros, se caían, pero no se hacían daño.

¡¡Anda que pantalón más feo!!   ¡¡Mira que zapatos!!   ¿Y por qué lleva esa nariz?   ¿No tienen boca para pintársela?


Como siempre preguntaba y preguntaba y me reía a carcajada limpia y uno de ellos se acercó a donde estábamos nosotros y le vi de cerca ¡¡Mira, mira, que viene!! Les decía a mis padres, estaba fuera de mí. No quería perderme nada de lo que veía.
Y la función acabó, salieron un desfile de las personas que habían actuado y que nos habían mandado a un mundo desconocido, lleno de ilusiones, de risas, de llantos y de emociones que hasta ese momento eran desconocidas para mí. Disfruté de cada cosa y de cada momento vivido dentro de ese gran recinto llamado CIRCO.


Hoy en día estas pequeñas ciudades sobreviven por todo el cariño y empeño que ponen cada una de las personas que participan en estos espectáculos, hay mucha competencia para poder ver o disfrutar, pero a mí me queda el recuerdo imborrable de esa primera vez que mis padres me llevaron al circo.

El último al que he ido es “El circo del sol” Es otro concepto diferente, pero espectacular, lleno de auténticos atletas que nos siguen trasladando a paraísos desconocidos... También me quedé con la boca abierta y con esa sensación de miedo cuando hacen algo peligroso; lo que aquí me faltaba era esa inocencia, y esa candidez hacía lo desconocido.

 

No dejéis de llevar a vuestros hijos a este mundo de ilusión, con su inocencia seguro que será un día para recordar.





martes, 24 de mayo de 2011

Los 16...



Era un día de verano del año 1980, podía haber sido un día como otro cualquiera, pero la realidad es que no fue así.
Me despertó mi madre con un beso enorme y un ¡¡Felicidades!! en sus labios, eso me hizo recordar que era ¡¡ Mi cumpleaños!!
¡¡Cumplía 16 años, 16 años!! me decía a mí misma. Me levanté de un salto y me fui a desayunar.
 Al llegar a la cocina me dijo : - Termina pronto que nos tenemos que ir – ¿A dónde? Respondí yo.
Su única respuesta fue: ¡¡Ahh!!
Así que yo muy nerviosa y obediente me vestí y nos fuimos,mi sorpresa fue cuando entramos en una perfumería y mi madre me dijo que escogiera mis primeras pinturas, que ya tenía edad para empezar a arreglarme algo y que ese, iba a ser mi regalo de cumpleaños, yo con la boca abierta solo hacía que decirla - ¿De verdad que puedo, de verdad? -Una cosa tan sencilla me hizo la mujer más feliz del mundo, eso significaba que mi madre ya me consideraba una persona responsable y que podía empezar a investigar en el mundo de los adultos, era un paso como bien sabéis la frase:
                    “De niña a mujer”.
No se me olvidará nunca lo que escogí: Una sombra clarita y otra marrón de la marca Charly, no creo ni que exista ya, un lápiz de ojos negro, un rímel, una brillo de labios, un perfilador y un colorete; todo ello de un precio muy moderado, ya que había lo justo, y el dinero no sobraba, por eso ese regalo me pareció el mejor del mundo; salí de allí que no entraba en mi, con ganas de irme para casa y probar todo aquello. Quizás esto marcó que mi trabajo años más tarde, estuviera relacionado con ello.
 Yo admiraba a mi madre siempre salía de casa arreglada, nunca la vi sin pintar, ni sin peinar, y yo de mayor quería ser así, como ella, una persona siempre en su sitio.
Ahí no acabó todo, mi tía le había dado dinero para que me comprara unos zapatos con algo de tacón, era increíble, el sueño de toda adolescente, en mi 16 cumpleaños…
Fuimos a una zapatería y me llevé unos de charol gris con un lazo, ¡¡preciosos!! El sonido del taconeo al probarlos era como música celestial, y al mirarme al espejo estaba radiante de felicidad; les conserve durante muchos años aunque no los pusiera. Que contenta estaba, que día tan especial, no me lo podía creer, flotaba como en una nube…
Mi madre y mi tía me habían hecho el mejor regalo que podía esperar, me sentía mayor, encantada, genial.
Puedes recordar tus cumpleaños, son casi todos parecidos, pero este me marcó especialmente, fue tan diferente… y que los de mi casa me consideraran ya una persona que empezaba a despertar al mundo, lo hacía aun más especial, yo por supuesto me consideraba mayor como no, que lo sabía todo, como buen adolescente, pero ahora tengo que reconocer, que no sabía nada de nada, ni qué mundo me tocaría vivir, pero las ilusiones que se tienen con esas edades, hacen que el día de mañana seamos como somos, y que si intentas sembrar algo digno, obtienes en recompensa algo maravilloso.
Esa semilla es la que llevo sembrando día a día e intento que por lo menos sea como la que sembró mi madre, llena del cariño y de la sencillez de las cosas.

Si por casualidad hoy es tu cumpleaños, cumplas los que cumplas, esto es para ti...

martes, 17 de mayo de 2011

Sentimientos . El primer amor...


No hay una edad para tener tu primer amor, unos lo sienten siendo muy niños, otros menos y unos cuantos lo experimentan siendo más mayores, pero ese sentimiento es único e irrepetible. Puedes tener muchos amores o un único amor, pero sabéis que ese primero marca para siempre.

A mí me tocó a los 12 años, cuando empecé 7º de EGB, era la primera clase que en mi colegio hacían mixta, corría el año 1976, era una auténtica revolución, y ¡¡¡Yo estaba allí!!!  Como comenté en otra entrada el choque fue total, una clase de chicos y chicas juntos, lo nunca visto, no se oía ni una mosca, las chicas en un lado de la clase y ellos en la otra, ni respirábamos, ni nos mirábamos, para mis adentros solo hacía que decirme: "Que no me saquen al encerado que me muero" y si te sacaban jamás mirabas de frente, sino al suelo muerta de vergüenza.

Pero esa situación no tardó mucho en cambiar, a medida que pasaban los días ya nos fuimos mezclando y al que hablaba mucho si era chico le ponían rodeado de chicas y de al revés. Mira por donde pusieron a un niño a mi lado por dar a la lengua más de lo debido, era la primera vez que me paré a mirarlo detenidamente y él a mí, cuando lo hice sentí que algo se removía en mi interior, como si se me hundiera el estómago y un calor tremendo me llegara hasta mis mejillas, que sensación tan rara. ¿Qué tenía? ¿Sería fiebre? No sabía, en ese momento no le di importancia y seguí con lo que estaba haciendo.
Todos los días al llegar a clase al verlo, me pasaba lo mismo, ese calor, ese estómago, esa vergüenza...no nos dirigíamos la palabra, solo nos mirábamos, eran segundos pero te dejaban trastornada.
Así transcurrió el curso entre miradas y comienzo de palabras, ese niño "Me encantaba" y yo a él, como me enteré mucho más tarde claro, en los recreos mirabas a ver si te miraba o te decía algo.
Acabaron las clases y en el verano desapareció, yo me seguía acordando de él, pero cuando empezó el siguiente curso, allí estaba guapísimo, cambiado, más alto, la cara de niño le había cambiado y fue un auténtico flash el verle, se acercó a mí para saludarme y casi no pude articular palabra, me temblaban las piernas, tartamudeaba y me sentía pequeñita, pequeñita...



Todo seguía como el curso anterior, pero habíamos crecido y ya era de otra manera, las miradas se encontraban, las sonrisas eran mutuas y ese rubor en las mejillas hacía que me sintiera totalmente aturdida. En el patio nos buscábamos con los ojos y al encontrarnos era como si el mundo se parase.
Una vez que fuimos de excursión nos sentamos juntos y nos pasamos todo el viaje sin dirigirnos la palabra, jaja que increíble parece escribir esto ahora mismo, tan tierno, tan dulce, tan inocente... Los compañeros lo sabían todos, y claro está, nos tomaban el pelo. ¡¡Te gusta, te gusta, te gusta!!  Yo miraba para otro lado y me iba, a él le pasaba lo mismo.
 Salimos unas cuantas veces con compañeros al cine o a dar una vuelta, cada vez que le veía la sensación era la misma:

¡¡¡Tierra trágame!!!

Ahora esas primeras relaciones son diferentes, los adolescentes saben mucho de todo, nosotros empezábamos a despertar de una situación complicada, son más directos y si quieren algo van y lo piden, y si les gusta una chica la dicen: ¿Quedamos y nos liamos? O de al revés, es ella quién se lo pide. En realidad no sé que es mejor, si esa candidez que teníamos o esta libertad de ir a por lo que se quiere. Cada cosa tiene ese punto especial, depende de cada persona.

Este corto es muy bueno, si teneis un par de minutos merece la pena y no olvidaros de vuestro primer amor.

miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Bailas?...Te invito

¿Nos ponemos en ambiente?


S
oy una loca del baile "Mea culpa" lo confieso. Como ya he dicho la música formó parte de mi vida desde muy pequeña, así que debía de tener el sentido del ritmo muy desarrollado seguro que más que otros sentidos. Cuando la oía subía a mi cabeza y bajaba por todo mi cuerpo hasta los pies, como si de un rayo se tratase, los cuales  empezaban a moverse al ritmo de ella sin poder parar, eso hacía que mi cuerpo fuera hasta un lugar llamado "Discoteca".

DISCOTECA: Local público donde sirven bebidas y se baila al son de música de discos, según la RAE.



Adoraba ir a la discoteca, empecé entrando cuando aun no tenía la edad suficiente, aquel ambiente me embrujó, el sonido de la música hacía que me llevara hasta ella .En aquella época existían unas cuantas en el centro de mi ciudad e incluso en los barrios.
Yo solía ir los sábados, había dos sesiones, una de 7,30 a 10,30 y otra a partir de las 12. Claro está yo iba a la primera, porque de noche no me dejaban salir y a las 10 tenía que estar en casa.
Cuando entraba me dirigía directamente a la pista de baile y allí comenzaba ese movimiento de mis pies acompañado por mi cuerpo dando ritmo a lo que sonaba, y quedándome estupefacta con esa combinación de luces tan espectaculares, me olvidaba de todo hasta que acababa la sesión. Bailaba todo lo que ponían unas más lentas que otras, pero no hacía escrúpulos a ninguna, hasta la música del telediario si la llegaban a poner.
Después de ese ritmo desenfrenado, llegaba lo que llamábamos "El lento". Música para bailar en pareja, se apagaban las luces y quedaba una muy tenue de color morado que apenas te veías.
 Las chicas nos sentábamos y ellos iban a sacarnos a bailar, ya que no estaba bien visto que fuéramos nosotras a bailar con ellos. ¿Bailas? - Te decían -
 Nosotras les mirábamos de arriba abajo y depende de quién fuese decíamos sí o no.
 Comenzaba el ritual, te ponías a bailar con él a una distancia prudencial eso sí y lo primero que te preguntaban era: - ¿Estudias o trabajas? - 
 Que ridículo suena eso hoy en día, pero así era.  
 Y a partir de ahí entablabas una amistad  o no volvías a bailar con él en la vida, depende de lo pesado que fuese. Pobrecitos como les hacíamos sufrir.

Ahora sigo sintiendo la música en mis pies, pero el gran problema es que ya no existen esos sitios llamados "Discotecas" donde podamos bailar.
 Nuestra generación se ha quedado sin locales en los que personas como yo nos sentíamos tan bien, donde dar rienda suelta a todo ese sentido del ritmo que nos quema dentro.
Esos locales se han cambiado por lo que llamamos " Pub" en los que se aglutina la gente en las barras y si tienes mucha suerte te dejan un huequecito para poder moverte... cuando se te duermen los pies.

Antes de comprometerte para toda una vida,... piensa que...en realidad lo único que querías era bailar...
 

jueves, 5 de mayo de 2011

Solo una palabra... "GREASE"




      ¿Qué os sugiere esa palabra? A mí lo primero que me viene a la  cabeza es una enorme sonrisa. Fue la primera película de mi adolescencia que me impactó enormemente a pesar de su traducción al español ¿Brillantina? Qué mal sonaba, de entrada la traducción me parecía rara, una vez la vi ya lo entendí. Se estrenó en 1978 y yo tenía 14 añitos; ya nos la habían vendido antes con anuncios por todos los sitios, prensa, televisión, pero cuál fue mi sorpresa... era mejor de lo que esperaba. La primera escena ya me encandiló; esa pareja en el mar, ese amor de vacaciones... y empecé a meterme en cada escena. Nunca había visto una película así, con esa serie de canciones tan pegadizas que no sabría con cual quedarme. Esos looks tan imposibles y al mismo tiempo tan atrayentes. Esos amigos tan especiales, tan protagonistas como ellos, y ellos dos: John Travolta y Olivia Newton-John  ¡¡¡ Dios Mío!!! Qué pareja tan impresionante, nos quedamos todos y todas enamorados de ellos. Un chulito de barrio había enamorado a una chica diferente.

Cuando salí del cine, claro está, quería ser como Olivia y ellos, todos se querían parecer a John Travolta. Empezamos a ver los tupés en los chicos con un kilo de brillantina encima, que si se acercaban a ti te dejaban pringada de ella, pantalones ajustados de cuero y camisetas con una talla menos. Nosotras con un pelo cardado, pantalones ceñidos y camisetas con algo de escote ¡¡¡Había llegado la revolución!!!
Volví al cine 3 veces más y cada vez que la volvía a ver...como os lo diría yo...¡¡¡ Me había enamorado de una película!!!

Hoy en día esta película sigue gustando, en mi casa cada vez que la ven tararean las canciones y aunque les choca la forma de vestir, que dicen que es muy hortera, no dejan de reconocer que sigue teniendo algo especial. Ahora hay otras maneras de hacer cine con muchos efectos especiales que hacen que la película sea más espectacular. En este momento toca saga de vampiros y a los adolescentes les encanta; cada época tienen sus preferencias, pero eso no significa que sea mejor o peor, sino que revolucione como pasó en la época de:
 GREASE
Aquí os dejo un trocito de la película para quién quiera recordarla


   
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